Os pongo en antecedentes. Somos dos familias, con dos niños y un bebé. Hacemos reserva para dos apartamentos, a ser posible juntos, en Magic atrium Beach, un complejo cercano a éste, para la última semana de agosto.
Bien. entramos en materia. Llegamos a recepción y una de las reservas no está. después de esperar horas, parece ser que la reserva que se ha perdido fue cancelada por ellos sin previo aviso ni motivo aparente. en fin, que logran ubicarnos, pero en el Magic monika holidays, en torres diferentes, una habitación en la planta 1 y otra en la planta 16... Juntitas.
Ahh! Y no hay parking, aunque lo anuncien. Solo hay 10 o 12 plazas, de pago, que parece que no tienen mucha gana de cubrir. Te tienes que pelear en recepción para que al final "te hagan el favor" de darte una plaza.
Los apartamentos no están mal, pero no son de primera categoría. No están limpios a la llegada, se ve que aquí limpian, pero de otra manera. Las ventanas no se pueden cerrar correctamente, como ayuda existe un sistema consistente en un cáncamo y un ganchito. Pero aún así queda una rendija en la que se puede meter perfectamente un dedo. El aparato de aire acondicionado queda muy bien como objeto de decoración, solo hace las funciones de ventilador.
Si dices de bajar a desayunar hay que pensarse bien el horario. Más vale pegarte el madrugón, porque las colas en los ascensores son interminables. 45 minutos esperando con el bebé y el carrito en la planta 16. Al final tuve que pedir ayuda para que alguien me bajara el carrito y yo poder bajar con el bebé en brazos.
Y llegas al comedor, y da igual que sea la hora de desayunar, comer o cenar. El caos se apodera de la situación. Das tu número de habitación y ya te llamarán... después de media hora esperando en una sala sin ventilación y con un calor sofocante, y como te muevas de allí y se te pase el turno a volver a empezar. Y la situación del comedor no es la más adecuada. una única entrada y salida, en una planta sótano, sin apenas aire acondicionado.
Hablemos de la comida. Para ser un alojamiento de primera categoría deja mucho que desear. No se cuida Nada el aspecto de la dieta. Casi todo es frito y poca variedad. La estrella de los bufet libre, los postres, tristes. Poca variedad de fruta, pasteles de un día para otro, galletitas añejas, yogures de marca anónima y tarrinas de helado. Las cuberterías, platos y vasos los lavan seguro... Pero sin jabón. El primer día da un poco de cosa, pero después, cuando ves que como te esperes un poco te quedas sin platos, los escrúpulos los dejas aparte.
Si te vas de excursión ni se te ocurra pedir picnic. Te dan una bolsa con un bollo de pan que cabe en un bolsillo del pantalón, un botellín de agua, unas galletitas... de las añejas y una pieza de fruta. Vamos que ese día no vas a coger peso.
La piscina está muy bien, sobre todo para los niños. Pero muy masificada. Además no se hacen cumplir las normas de higiene. Todo el mundo entra con comidas y bebidas. Vas andando descalzo y cunado te das cuenta llevas media pizza en la planta del pie. Los animadores ponen ganas, pero las actividades que hacen son muy repetitivas. Al cabo de una semana te sabes el repertorio de la música del acuagim de memoria.
Hay varios bares por todo el hotel, pero es imposible pedir algo en condiciones. las bebidas no están frías, hay muchas colas y la mayoría de las veces te dan vasos de plástico. En palabras de uno de los camareros: "no se puede hacer gran cosa cuando te dan 200 vasos de cristal y hay 1500 personas alojadas".
los jóvenes se lo pasan muy bien. Hay pistas deportivas y un minigolf. los que no se lo pasan tan bien son los inquilinos de la primera planta, que escuchan perfectamente entrar la bola de minigolf en el agujero, o sienten las pelotas golpear en las paredes de su habitación.
La limpieza, como dije antes, aquí limpian, pero de otra manera. en un apartamento con un bebé en edad de gatear, en siete días, no se limpió el suelo ni una sola vez. Así que después de cada sesión de gateo tocaba baño, y de aquella manera, porque la bañera... Cualquiera se fía. El personal de limpieza se ve que entra en las habitaciones para hacer la cama y poco más. Eso sí, parece que toman nota de todo lo que tienes que merezca la pena y donde lo guardas.
una tarde, al llegar de una excursión nos encontramos que alguien había entrado en la habitación y se llevó una cámara de fotos y una videocámara. No había nada revuelto, ni maletas ni armarios, ni cajones... Nada. Simplemente entraron se fueron al cajón donde estaban guardadas las cámaras y las cogieron.
Al día siguiente a otra inquilina le pasó lo mismo pero con un ordenador portátil.
En recepción se limitan solo a llamar a la policía. Te dan la opción de poner una queja interna, pero siempre que no pidas el libro de quejas y reclamaciones. por cierto, la compensación que te ofrecen por la queja interna es volver a pasar un fin de semana en este establecimiento... Que infierno!!
Así que cuando quedaban dos días para acabar nuestra estancia en este establecimiento lo que estábamos deseando es que los dos días pasaran lo más rápido posible y cruzando los dedos para que no pasara nada más.
En fin, que después de casi 5 horas de coche, la experiencia en este alojamiento deja mucho que desear. así que no se lo recomiendo a nadie. Y si alguien decide ir, espero que tenga más suerte que nosotros.
A mi no creo que me vean más por allí
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder