El peor de los paradores con diferencia.
Una vez dejamos el vehículo en el aparcamiento de 19 euros al día donde cuesta trabajo aparcar y tras recorrer una serie de largos pasillos y patios parecido al laberinto de Creta donde se perdió el Minotauro, llegamos hasta la recepción y a continuación tuvimos que hacer otra excursión hasta el aparcamiento para recoger el equipaje. En la recepción nos explicaron que la calle de la entrada principal era peatonal, curiosamente después vimos vehículos circulando por delante de esta puerta.
Nos pidieron los documentos de identidad de los seis ocupantes, dos por habitación, cosa que hasta ahora solamente me había ocurrido en los sistemas dictatoriales más férreos y para control policial. Al no llevarlos todos encima tuvimos que hacer otra excursión de nuevo por el laberinto hasta la recepción. Creo que con un documento por habitación hubiera sido suficiente, como en todos los hoteles.
Ahí empezó nuestra historia, pero aún no había terminado.
Como el aire acondicionado no funcionaba, dejé el balcón entreabierto. a las 5:45 AM. Nos despertó un señor con una carretilla sonando a latas cuando la llevaba botando sobre los adoquines del patio. Cuando comencé a coger el sueño de nuevo, este repartidor y un empleado del parador comenzaron a hablar a voces y a esta hora de la mañana el patio les servía de amplificador, hasta que tuve que salir al balcón y hacerles callar, momento en que el repartidor se marchó volviendo hacer sonar a latas su linda carretilla sobre el adoquinado del patio. Fin del capítulo alegre despertar a las 5:45 de la mañana.
Como mi mujer y yo no pudimos coger el sueño decidimos hacer el amor, o sea, ñaca ñaca. en el fragor de nuestra pequeña batalla y cuando más entusiasmado nos encontrábamos, comenzó a sonar el cabecero de la cama al ritmo del trabajo el cual se encontraba suelto, en este justo momento y para no despertar a los vecinos detuvimos el acto y se nos cortó el rollo. no nos habíamos percatado de que estábamos en un convento restaurado y no en un hotel de 4 estrellas.
Con el fin de minimizar mi estado de ánimo y asearme me dirigí a la ducha y me metí en una bañera repintada, la cual tenía una cantidad de llaves para el agua que hacía falta un manual de ingeniería para manejarlas, gracias a las cuales me calló un chorro de agua fría y se me bajó la calentura de golpe. Si no me llega a coger a alta traición yo no me hubiera atrevido a echarme el agua fría de golpe ni para bajar el muñequito.
Una vez terminada mi aventura en la ducha me dirigí al inodoro con el fin de evacuar ¿se dice así? Dicho sea de paso el inodoro también tiene una tapa repintada.
Sentado en mi trono pude observar la cantidad de suciedad que hay en el cuarto de baño, todos los rincones están oscuros de suciedad, las juntas de los ladrillos del suelo negras y las juntas de los azulejos caídas o agrietadas y oscuras de suciedad. Yo pensaba ¿estarán intentando hacer una imitación a viejo a fuerza de no limpiar?
Podrían hacer los cuartos de baño redondos y así se ahorrarían de limpiar los rincones y de camino los pintan de negro y no se ve la suciedad.
Cuando terminé mi escatológica tarea y me dispuse a limpiarme comprobé que no habían puesto papel higiénico. por un momento pensé limpiarme el culo con una toalla pero si dejo la toalla llena de mierda me habrían puesto de puerco y si me la hubiese llevado para ocultarla y lavarla en mi casa me habrían puesto de ladrón, por lo que decidí de lavarme el culo en el bidé. me llené las uñas, pero las como uñas son mías me las llevo a donde yo quiera y nadie me pone de ladrón. Cogí un cepillo de dientes que tan amablemente me habían puesto en una cestita y con él me lavé mis uñitas. ¿Estos cepillos los ponen con esta finalidad? ¡Qué curioso! ¡Qué previsión! ¡Admirado estoy! Como yo tenía mi propio cepillo de dientes todo arreglado. todo tiene arreglo, sobre todo en un hotel de 4 estrellas. Fin del capítulo escatológico.
Me fui a la cama e intenté relajarme, cuando a las 8 o 8:30 de la mañana las camareras de habitaciones, o alguna de ellas comenzó a pasearse dando taconazos por los pasillos. Con lo fácil que es andar por la moqueta o ponerse un calzado de goma. Pues nada que este día no era mi día de descanso.
Con la mala leche que tenía en el cuerpo, empecé a observar puertas de armarios torcidas que no cierran, sillón sucio hasta dar asco, polvo encima y debajo de los muebles, polvo en los cuarterones de las puertas, etc. Creo que están confundiendo lo antiguo con lo sucio y mal conservado. En definitiva que el parador deja mucho que desear. El personal es especialmente desagradable con los clientes.
Por cierto y hablando claramente, el polvo de las habitaciones es polvo en cantidad y no el mío que me lo llevé enconado.
He decidido escribir esta nota con un toque de humor, pero les puedo asegurar que lo descrito es totalmente cierto y es inadmisible que esto ocurra en un hotel de 4 estrellas y menos aún en un establecimiento de la cadena de Paradores.
Si continúan en esta línea, creo que se le debe caer una estrella y bajar el precio.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder