La terraza es formidable, tanto para pasar un rato como para organizar fiestas nocturnas: madera y cristal, bien conservados. Para llegar hasta allí, el pasillo no es nada glamuroso (Escalones, paredes pintadas de blanco amarillento), pero merece la pena. Otra zona que está bien es el bar, con muebles de diseñadores contemporáneos de distintos gustos (Se parece a un hotel de Philip Starck en Londres), aunque es carísimo. Tienen una tienda de ropa para hombre en la planta baja, junto a la puerta de entrada: muy cara pero bien escogida, sobre todo para gays.
Se oferta como hotel para público gay en el Gayxample de Barcelona y la verdad es que da la sensación de que no les gusta el público que no lo es. Si vas solo o sola, no pasa nada, pero si va una pareja hombre-mujer, te dejan en segundo plano a la hora de atenderte. Les invitaría, además, a que bajaran el precio, porque por las mismas estrellas hay muchos hoteles mejores en el Eixample.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder