Estuve en este hotel en Semana Santa y, la verdad, no pensaba que fuera a estar tan bien. Está bien situado, a 10 minutos andando del pueblo, donde hay bastantes sitios para comer, tomar una copa, tiendas, cajeros, la playa... Hasta hay un barquito que te lleva a Santander.
Lo que más nos gustó fue el trato con el que nos atendío el personal del hotel, poniendo a nuestra disposición todas las opciones posibles en el caso de que nos surgiera algún problema con las habitaciones o cualquier otra cosa.
Las habitaciones están muy bien (también nos gustaron mucho), la doble con 2 camas es bastante amplia y tiene hasta un sofá pequeñito, pero cómodo y la doble con cama de matrimonio es una buardilla no muy amplia pero lo suficiente para estar a gusto. Eso sí, son muy cucas.
El desayuno, decían que era algo escado, pero para nada. El señor pone magdalenas y sobaos por cortesía de la casa y después ya pides lo que quieras y no te quedas con hambre. Te lo aseguro.
Os lo recomiendo, pues nuestra estancia fue muy confortable y por lo económico que es, merece la pena. Espero que esta opinión os haya servido de ayuda. Un saludo, la madrileña.
La única sugerencia que les doy es que pongan cortinas en el baño porque al ducharse se sale todo el agua fuera y es un poco incómodo.
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