Va a hacer un año decidimos pasar unas vacaciones tranquilas e inolvidables en el sur de la isla de Gran Canaria, en el hotel Barceló Margaritas. Elegimos este hotel, por la buena fama que tiene, para despreocuparnos de todo y evitar problemas. Pero la verdad, como veréis a continuación, nos equivocamos.
Día 1
Llegamos al hotel a las 11'00 hrs., y en recepción, al indicar que habíamos realizado una reserva a través de su pagina web, una señorita nos indica que en principio no tenemos asignada la habitación y que debemos esperar. Esto ya nos sorprende dado que teníamos realizada la reserva desde hacía más de un mes y debían estar informados de nuestra llegada al hotel. Acto seguido, nos facilita las tarjetas para rellenarlas dado que el régimen de las estancia era todo incluido, una vez finalizado este tramite nos pregunta como vamos a abonar la estancia, a lo cual mostramos nuestra sorpresa e indignación, ya que las condiciones generales de la reserva que nos enviaron de la pagina web no indicaba en ningún momento nada de abonar la totalidad de la estancia a la entrada del hotel, pero sí otras condiciones, las cuales cumplimos. Indicamos que habíamos estado en hoteles de nivel inferior y nunca nos obligaron a pagar la totalidad de la estancia a la entrada, sino que daban la posibilidad de abonar la estancia al final, y como mucho pedían un abono parcial como señal, a lo que no nos negamos. Dada la situación, solicitamos hablar con un responsable, el cual en una primera petición no salió. La señorita nos indicó que eran normas de ese hotel. Esto no lo entendíamos ya que creíamos que hoteles Barceló era una empresa global y no una cadena de franquicias, si la central indica unas normas y el hotel otras ¿a cuál debe atenerse el cliente? Por lo que volvimos a solicitar la presencia de un responsable y amablemente nos atendió el subdirector del hotel. Entendió nuestra opinión pero dijo que no podía hacer nada en contra de las normas, lo único que indicó fue la posibilidad de ver la habitación antes de entrar al hotel, a lo que nos negamos dado que no tenia sentido dejar las maletas, subir a la habitación, revisarla y decidir, ya que llevábamos más de 6 horas de viaje y lo único que queríamos era descansar antes de disfrutar de nuestras vacaciones. Optamos por abonar la estancia directamente. Después de intervenir el subdirector y dar urgencia a la situación nos dieron una habitación y en la factura ponía otra. Colocamos algunas cosas de las que llevábamos en la maleta y sobre las 14 hrs. bajamos al comedor. Después, volvimos a la habitación y a primera vista estaba bien, pero cuando entrabas al baño el marco del puerta estaba roído y lo más grave, según nuestro punto de vista, por sanidad y seguridad, el tope de la puerta del baño es un tornillo oxidado que, sino tienes cuidado al salir de la bañera, te lo puedes clavar. A media tarde fuimos a recoger el vehículo que habíamos aparcado en el parking del hotel, y nos indicaron que si queríamos utilizarlo debíamos abonar 5¤ por día, lo cual al estar en régimen de todo incluido y el aparcamiento de esa zona todo era zona azul, nos pareció un detalle muy feo.
Día 2
Llegamos de la playa sobre las 13'30 y la habitación no estaba hecha, el servicio de limpieza había estado en la habitación porque la toalla que ponen para sujetar la puerta estaba tirada en la entrada y había una tarjeta blanca metida en la ranura para que haya luz (suponemos que esa tarjeta sirve para abrir todas las puertas, si la coge alguien sin buenas intenciones...)
Día 3
Vuelve a repetirse el tema de la habitación pero esta vez es a las 15'30 hrs. Y nos toca esperar en el descansillo de la planta. Al entrar en la habitación no entendemos la tardanza en realizar la limpieza dado que la cama no está bien hecha, y una manta que suelen poner encima de las sabanas estaba quemada por un cigarro.
Día 4
Esta vez el tema de la habitación se sale de madre, llegamos de la playa y la habitación sin hacer. Subimos de comer y la habitación sin hacer. Estábamos cansados, pusimos el cartel "por favor, no molesten" en la puerta y el cerrojo, pero aún así, el servicio de limpieza intentó entrar en la habitación, incluso dio al timbre y al decirle que no eran horas para limpiar la habitación se sintieron molestas y nos indicaron que el servicio de limpieza era de 8 a 16 hrs. Y se fueron de malas maneras. ¿Cómo se explica que el desayuno sea hasta las 10'30 hrs. Y la comida entre las 13-15 hrs., y el servicio de limpieza pueda seguir limpiando a las 16 hrs., ya que es una hora de descanso? ¿Hay que estar pendientes durante la mayor parte del día de cuando vendrá el servicio de limpieza?
Día 5
Cuando llegamos, por fin habían realizado la habitación a su hora, pero indicar que no son capaces de hacer todo bien de una vez. En la habitación se habían dejado algún vaso de tuvo que nos subimos la noche anterior, una taza de café la cual estaba en la terraza y la dejaron dentro de la habitación y la botella de cava vacía junto con las 2 copas que nos regalaron el 1r día. Ese día había cena temática. En este caso era española y china, por lo que dedujimos al ver la comida en el restaurante (en ningún sitio se informa correctamente) y resulta que a las 20 hrs., ya no quedaba salsa agridulce para los rollitos. Se pregunta a los camareros y te dicen que hables con alguien de cocina y el personal de cocina te dice que ya no hay.
Día 6
Tanto el desayuno como la cena es un absoluto caos debido a la ocupación del hotel. Hay que quitar los restos de los desayunos o cenas de las mesas vacías para poder utilizarlas. La cantidad de comida es insuficiente, no se puede desayunar o cenar en condiciones, sino que hay que comer lo que se puede. También indicar que esto ya nos lo comentó un camarero días anteriores y si un camarero sabe que habrá trabajo... ¿Por qué no buscaron una solución? La capacidad de las piscinas es mínima, no hay hamacas libres y por la noche, para tomar algo hay que hacer cola. De los tres bares que hay, sólo hay uno abierto; el del interior está cerrado siempre y el de la otra piscina a las 18 hrs. cierra.
Día 7
En el desayuno no había vasos y la solución que tomaron en el restaurante fue poner copas. Fui a servirme un cola-cao y en las máquinas ya no había leche, salía agua. Fuimos a pedir el vaso de leche al bar de la piscina, y el camarero nos dio un vaso de tubo, como si fuéramos a tomar una copa... Le dije que quería un vaso pequeño como siempre lo habían hecho, y resulta que la culpa era mía, que tenía que pedir medio vaso de leche y encima me lo puso frío. Al final, le dejé el vaso de leche.
Además, quiero añadir que está lejos de la playa, y hay que ir en coche. No recomiendo este hotel ni a mi peor enemigo. Si vais a esta zona cogeros un bungalow, apartahotel o apartamento. No tienes que adaptarte a horarios y comes seguro.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder