Me ha gustado mucho la decoración. La terraza tiene vistas asombrosas. Buena limpieza de las habitaciones.
Hay demasiado ruido en la plaza por el botellón, incluso al llegar al hotel por la noche el recepcionista estaba tomado cubatas con clientes, durante el desayuno las mismas limpiadoras que fregaban los aseos de las habitaciones bajaban para atender la cafeteria, así mismo tuve buen trato con otros clientes y pude comprobar que a unos se les cobraba una tarifa y a mi otra, yo pagué 79 euros solo alojamiento mientras que otros 55 euros.
Hay un persistente olor a gasoil en la escalera. el trato por los recepcionistas fue distante y falto de interés, mi sorpresa fue mayor pues uno de ellos era el dueño.
No hay acceso para minusválidos, ni siquiera para descargar el equipaje, ni salida de incendios.
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Escapada corta,
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder