Hotel con encanto, en un entorno inmejorable.
Hotel con personalidad, cada habitación es distinta y con una decoración muy cuidada. Tiene una habitacion estupenda con un mirador a la calle principal que es una maravilla para sentarse y leer un rato.
El trato del personal es excelente; nos acompañaron a la habitación y nos preguntaron si nos gustaba; si no, podíamos elegir otra.
En cuanto a la comida del restaurante, nosotros cenamos dos noches de carta. Todo muy bueno y cuidada presentacion, no nos pareció nada caro, entorno a 15 euros por cada uno.
Los desayunos eran tradicionales (Mermelada, pan tostado y zumo) pero no estaba mal.
Recomiendo este sitio encarecidamente. Por su elegancia y cuidada estética.
Quizás un desayuno más variado.
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Escapada corta,
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