La clasificación del hotel es totalmente engañosa. Debería ser un 2 estrellas, porque no alcanza la calidad de tres. Es muy antiguo y sólo se ha reformado exteriormente.
Los cuartos de baño de las habitaciones están anticuadísimos, con la grifería que hoy ya no se ve en ninguna casa particular. Las bañeras pueden estar rotas y en los grifos a veces puede haber poca salida de agua fría o caleinte, según la habitación.
El televisor de las habitaciones es de lo peor que he visto en hostelería, o no tienes mando a distancia cuando entras en la habitacíón o si lo pides lo obtienes sin pilas. Un desastre de señal en los canales. Todos se ven o mal, o peor.
La limpieza de la habitación deja bastante que desear, sobre todo el cambio de toallas o de juego de cama.
La piscina es correcta.
En cuanto al servicio, hay que ir por partes. Excelente la atención del jefe de la recepción del hotel (es un auténtico profesional que comprende, atiende, respeta e intenta solucionar las quejas de los clientes). Agradable la atención que dispensa la encargada del bar de la piscina, atendiendo con educación e incluso en horas cercanas al cierre. El personal del comedor es bastante seco y malhumorado. Un caso flagrante de poca disposición es que el buffet cierra a una hora determinada (hasta aquí correcto), pero no sólo cierran la entrada sino que avisan que se quitarán los platos del buffet, y así si llegas a las 21.15h tienes que coger la comida y los postres, incluidos los helados, junto con los primeros y segundos platos, porque a las 21:30 h cierran el comedor y el buffet.
Una lástima porque tiene capacidad para ser mejor.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder