Lo que más me ha gustado es la ubicación. Su situación es céntrica, rodeado de variedad de comercios y cerca de la playa.
Es lo único que me ha gustado. Hoy he regresado de allí. He estado alojada 5 días: tiene un párking desastroso, de difícil y costoso acceso para los vehículos (mejor dejarlo en la calle).
Como esta temporada no es apropiada para el baño, aunque ha hecho días buenos, he alucinado al comprobar que la piscina se encuentra en el tejado, en la planta 7, con la complicación de que los ascensores solamente llegan a la 5ª y hay que subir el resto de pisos a pie.
No tiene espacios abiertos, de recreo ni zonas libres en la planta baja: solamente hay recepción y cafetería, donde los no fumadores y los niños se asfixian por el humo. La limpieza es justa y los domingos no hacen las camas ni ponen toallas limpias (los domingos las limpiadoras descansan o tal vez, no cobran extras). Y, por último, la comida es pésima y escasa. Los niños, a partir del segundo día, no comerán nada o se atiborrarán a patatas fritas. Yo llevaba un bebé y solamente toma biberón.
He salido de allí el 20 de marzo y el domingo ha sido el único día que había sobres de cola-cao para la leche. El resto de los días, nadie tomaba leche con color porque no había. Cansada de la situación y con vistas de que no reponían, la última noche pedí un sobre en la cafetería y antes de dármelo, me dijo que lo tenía que pagar. ¡Muy fuerte!
Lo peor de todo y lo diría en todas las páginas de Internet a gritos, son las colas de personal para pasar al comedor. Vergonzoso. Eso no lo he visto en ningún hotel y he visitado la costa desde Almería hasta Cambrils.
El salón-comedor es una salita con capacidad para determinado número de comensales, no para un hotel con tropecientas habitaciones y un bloque de aparthotel.
Muchísimas. Expongo algunas: limpieza (es muy escueta, no limpian los domingos y en los aparthoteles sólo se limitan a hacer las camas y poner toallas). Si un niño se come un caramelo y tira el papelito al suelo, cuando vuelves todavía sigue en el suelo aunque haya pasado la limpiadora.
Los apartamentos y aparthoteles del mismo edificio están pobres en cuanto a decoración y utensilios de cocina. El salón, o el que me tocó a mí, es incómodo y nada acogedor, ni siquiera para sentarte a ver la televisión de 14", que estaba situada a 20 metros del único sofá, con brazos de madera, que hay.
En cuanto a las comidas, no se puede. Deberían permitir la reserva hasta la cantidad de personas que son capaces de atender debidamente. Es penoso ver a los niños en el suelo, cansados de hacer cola hasta que haya mesas libres para pasar a comer.
En cuanto a las zonas abiertas de recreo o ajardinadas, no hay solución, ya que no tiene espacio. También creo que no merece ser tan caro y, sobretodo, indico que no es un hotel apropiado para ir de vacaciones con niños.
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