Típico hotel de playa, con muchííísimas habitaciones, pero no por ello se pierde el trato con el cliente. estuvimos allí pasando el pasado puente del Día del Trabajo y la verdad es que aunque había mucha gente, en todo momento nos trataron familiarmente, lo que es de agradecer, la verdad, porque a veces te encuentras de cada trabajador en los hoteles que ¡Olé!. Lo mejor del hotel es que tienes piscina y playa a un paso y puedes disfrutar de ello en todo momento. Los horarios de las comidas también son amplios, para que no tengas necesidad de madrugar si quieres levantarte tarde o puedas comer antes si luego se quiere ir de visita cultural por la tarde. el servicio buffet también fue impecable, ya que los camareros de sala acudían casi antes de levantar el brazo para pedir lo que necesitaras. Pero lo mejor de lo mejor es que nos salió ¡¡baratíísimo!!
Tener el parking un poquito más cerca estaría mejor, porque nos tocó dejar el coche un poco lejos y siempre nos gusta a todos tener el coche controlado cuando nos vamos de vacaciones, por lo que pudiera pasar. El servicio de habitaciones (Quizás porque todavía no estábamos en temporada alta y no tenían a toda la gente trabajando) era un poco lento. la habitación la arreglaban, pero tardaban un poco más de la cuenta.
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