Me he alojado 3 noches en este hotel, del 23 al 25 de abril de 2009. Lo primero nada más llegar es el aspecto lúgubre que da el hotel: color marrón, con un letrero rojo, la mar de tétrico. Ese color está presente en todo el hotel (Edredones, cortinas, tapicería, cabeceros...), haciéndolo oscuro e incluso dando la sensación de que hay poca limpieza. Tiene una puerta giratoria muy estrecha que hace imposible entrar con una maleta sin meterte un porrazo o acabar en el suelo. He leído críticas sobre los recepcionistas pero en mi caso fueron bastante amables. Un chico con acento francés que nos atendió perfectamente y contestó a todas nuestras preguntas y dudas sobre cómo movernos por Valencia.
Los pasillos de acceso a las habitaciones son muy oscuros y tienen la típica alfombra de 20 metros en la que se engancha la maleta. Odio las alfombras y las moquetas en cualquier sitio, pues para mi son un nido de ácaros y de otros bichos. Prefiero un suelo donde se pueda fregar.
La chica de la agencia que nos recomendó este hotel dijo, palabras textuales, “es un hotel de tradición hotelera”. Con eso venía escondido “es un hotel bastante viejo”.
Solicitamos una cama de matrimonio, pero nos dieron una doble con dos camas gemelas de 1’05m. El somier hacía un ruido espantoso cada vez que te girabas, se hundía a la altura de los riñones.
Hay un reloj digital con números de neón rojo en la mesilla que marcaba la hora que le daba la gana así que opté por darle la vuelta (No se puede desenchufar).
No hay minibar, así que nuestra opción de comprar unas bebidas frescas o algo de picar se fue al traste. Hay una carta con las comidas que sirven (Incrementándose un 30% si se sube a la habitación) y un servicio minibar al que hay que llamar para solicitar las bebidas.
Una cosa a favor es el gran armario con puertas de espejo correderas.
Las vistas de nuestra habitación (En la 3ª planta) daban a la estación de autobuses y también al hotel nh.
Las habitaciones no están insonorizadas y escuchas el váter, el lavabo y la tele del vecino de al lado. En cuanto al cuarto de baño, no tengo ninguna pega. Limpio y funcional. Una bañera espaciosa con dispensadores de gel y champú en la pared. Como han comentado en otra opinión, tiene una cortina en vez de una mampara, pero no le veo pega alguna. Tiene un bidet también y una lámpara infrarroja en el techo que no sé muy bien para qué sirve. El aire acondicionado lo encendí solo para corroborar lo que ya se ha dicho en otras opiniones. La primera vez que bajamos a desayunar, fue de risa. El comedor es como un bareto de pueblo cualquiera. Únicamente han colocado unas mesitas con platos y vasos, bollería industrial, pan para tostar en tostadora, y la máquina de zumos y café.
Lo bueno: la ubicación de autobuses y metro. El autobús 95 te deja en el Oceanográfico, el 8 te deja en el centro de Valencia (ayuntamiento) y el 2 te deja en la Malvarrosa. Todos súper cerca del hotel. Enfrente está el jardín botánico de entrada libre, ideal para darse un paseo. Al lado está el centro comercial nuevo centro, con muchísimos restaurantes.
Un hotel de cuatro estrellas, dinámico y funcional, nacido para convertirse por sus instalaciones, servicios y situación en el hotel ejecutivo por excelencia. Esto es lo que dice su web. Dinámico no es, sólo vimos a tres grupos de personas, una familia con niños, una pareja de personas mayores alemanas y 3 chicos italianos. Funcional: podemos decir que sí. Pues tiene lo básico para sobrevivir durante unos días de vacaciones. No sé lo que es un hotel ejecutivo, pero vamos, no pasa de hotel familiar de vacaciones normalillas.
Resumiendo: después de estar en otros hoteles con su decoración color beige o azul, bien iluminados y modernos, de 4 estrellas, el Hotel Turia cumple lo que es la función de un hotel: alojamiento básico.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder