Hotel confortable situado a medio camino entre la catedral de San Esteban y la noria gigante del parque de atracciones más famoso de Viena -el Prater-, que al igual que el recinto ferial y de exposiciones de la ciudad está a 10 minutos a pie.
La cercanía de los accesos a la red de transporte público permite llegar fácilmente a casi todas las zonas de la ciudad.