Visité este hotel en el mes de octubre, durante las fiestas de San Mateo (Se las recomiendo a todos). El hotel esta en una situación inmejorable (salvo por el tema aparcamiento que está todo en zona azul) en la calle Jovellanos junto a la Catedral, se puede prescindir de usar el coche ya que praticamente todo lo que hay que ver se puede hacer a pie.
Las habitaciones son muy amplias y están limpias, aunque tienen unos añitos, el baño dispone de bañera de hidromasaje, y existe un servicio de cafetera/tetera en la habitación que viene muy bien para tomar algo calentito antes de irse a la cama.
Lo mejor del hotel son los desayunos: Zumo natural, jamón de bodega e iberico, embutidos de calidad, una tortilla de patatas de primera, Bollería tipica asturiana (Casadielles, carbayones...), actimel, yogures de la Asturiana, rincón dietetico...
No sé como estarían el resto de la habitaciones, pero a la nuestra alguna reformilla si le hacía falta. También fallo el tema del aparcamiento, junto al hotel hay un parking que parece ser que esta concertado con el hotel y por el que se paga 8 euros al día, pero llegamos y no había plazas. El aparcamiento por la zona está fatal, dificil de encontrar y con los dichosos parquímetros.
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