Me gustó mucho las actuaciones que había por la tarde y por la noche en el salón del hotel. Había actuaciones tanto para niños como para niñas. Además, tenía sal de juegos, que yo agrdecí mucho, y mientras mis padres se echaban la siesta, yo podía jugar al billar con mis hermanos y así no aburrirme en ese intervalo de tiempo.
La comida, también estaba bastante bien, reponían en cuanto se acababa, cosa que en otros hoteles no lo hacen. Además el servicio era muy agradable, sobre todo tengo el recuerdo del camarero que nos daba los postres.
La verdad es que no tengo ninguna queja de él. De hecho volvería a este hotel.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder