Vacaciones perfectas. Cuando llegas al hotel lo primero que te encuentras es una bonita entrada que atraviesa un pequeño jardín decorado con luces de colores por la noche y que te abre paso a una acogedora y amplia recepción abierta las 24 horas del día, dónde siempre hay alguien dispuesto a ayudarte. Las habitaciones no son muy grandes pero resultan agradables y están impecables, el baño és más que suficiente. Tienen salida a un balcón o a una terraza (piso superior), televisión, aire acondicionado, servicio de habitaciones todos los días...
La comida está más que bien por el precio de las estancias, hay bastante variedad, ensaladas de todos los tipos, carne, pescado, paellas con salsas muy buenas y tampoco se olvidan de los niños, pasta, pizza, helados... Eso sí la bebida te la cobran aparte. Hay que destacar la amabilidad tanto de las responsables de la limpieza, como de la recepción y sobretodo del comedor. Eso se agradece mucho si buscas unas perfectas vacaciones.
En definitiva que cuidan todo al último detalle y se nota.
El entorno esta muy bien si deseas una cierta tranquilidad. El hotel se encuentra en la "platja de Fenals" que está a 5 minutos andando de Lloret y por la noche se puede dormir con tranquilidad a una distancia que te permite no oir el ruido de las discotecas pero a la vez tenerlas relativamente cerca si te gusta salir por la noche.
Quizas la piscina tendría que ser un poquito más grande. Y habría que revisar el ascensor de la derecha que cuando baja hace cosas raras. Por lo demás es un hotel del todo recomendable y que si tengo la oportunidad repetiré.
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