Lo único que nos gusto fué la ubicación y la amplitud de la habitación.
Llegamos tras diez horas de viaje con nuestro bebé, dos maletas, cuatro bolsas de mano y el carrito de paseo. Lo primero que nos dijeron es que no tenian cunas para niños, tratamos de buscar una solución, pero todo eran trabas por parte de los empleados del hotel, los únicos que poniamos interés en solventar la desagradable situación éramos nosotros. Propusimos unir las camas y juntarlas a la pared para que no se cayera nuestra hija, nos contestaron que era imposible (la habitación tenia unos 50 metros cuadrados), finalmente esa fué la solución temporal.
Tras esta odisea subimos a nuestra habitación sin que nadie moviera un dedo para ayudarnos con el equipaje. Nuestro cabreo fue en aumento cuando durante nuestra estancia vimos como a varios clientes, que viajaban solos y con una pequeña maleta, les recibian con un "Hola don fulano, por favor deme su maleta".
Mi consejo es que deberían observar el funcionamiento de otros hoteles, seleccionar a los que tratan de otro modo a sus clientes e imitarles. En ningún otro hotel, ni de España, ni de Europa, ni de ningún otro continente, nos habían tratado de esa manera.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder