La situación es perfecta. Tanto el acceso a los transportes públicos como para dar un agradable paseo por calles peatonales hasta el centro.
También es de agradecer el trato amable de todo el personal. El magnífico buffet del desayuno así como la funcionalidad y comodidad de sus habitaciones.
Destacaría principalmente que en las habitaciones que dan a la calle hay un poco de ruido, no es excesivo una vez bajada totalmente la persiana, pero si es un aspecto que podrían cuidar.
Y en segundo lugar, aunque parezca una tontería, los caóticos ascensores. Sobretodo para bajar, ya que una vez has conseguido que pare uno de ellos, y que además no esté lleno de gente, te das cuenta que en vez de bajar lo que hace es subirte hasta la 8ª planta, para después bajar parándose una por una en todas las plantas hasta llegar a la planta 0.
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Escapada corta,
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