El trato de la dueña es excepcional. es un hotel pequeñito, enfrente de la playa con poco personal trabajando, es ideal si por una vez en la vida quieres sentir que se preocupan por darte un buen servicio, no como en los grandes hoteles que todo resulta tan frío. la dueña está todo el día sonriendo y prepara unas comidas riquísimas, sobre todo el caldero que hace, o la lubina a la espalda. a mi pareja y a mí nos ha encantado. nos lo recomendaron y la verdad que nos ha encantado, ya hemos venido muchas veces al hotel, está enfrente de la playa, cerca de la zona de marcha y encima el trato es fantástico, todo aderezado con un precio muy bueno, no se puede pedir más.
El hotel no, cuando empezamos a venir al hotel, teníamos aparcamientos, ahora han cerrado todos los accesos, para hacerlos peatonales y mejora del paseo, que sí, muy bonito, pero es una faena el poder aparcar. Ni siquiera los proveedores que van a llevar el género al hotel, tienen donde aparcar. Ahí sí que nos han hecho una faena, pero no la gente del hotel, imagino que habrán sido los del ayuntamiento.
»Formo parte del personal del hotel y quiero responder