Nada más llegar al hotel, ya en el exterior te das cuenta de sus grandes dimensiones, pero cuando entras te impresionan sus espacios, su decoración moderna, agradable y de buen gusto, sus fuentes y arcos al más puro estilo andaluz, por no hablar del jardín y la piscina que son preciosos.La atención es buena, no es un trato personal como en los pequeños hoteles pero es agradable. Dispone de muchos servicios dentro del hotel: restaurantes, cafeterías, tiendas, peluquería...está pensado para disfrutar del hotel, ya que es verdad que tiene un defecto,por eso lo de casi perfecto, queda muy alejado del centro y zona turística como la Catedral o la Giralda, pero también es verdad que tiene al lado de la puerta una parada de taxi por lo que puedes llegar muy fácilmente al centro y a cambio en esta zona hay tranquilidad (a no ser que juegue el Betis) aunque yo me hospedé cuando se celebró el centenario de este equipo y no hubo ni lío, ni ruido. La habitación era amplia y muy silenciosa (bien aislada) y los muebles de un estilo moderno con colchas blancas y un baño totalmente independiente y una media pared que separaba las camas del saloncito con sus sofás, mesita, tele, minicadena y plancha (extraña) para pantalones. Al ser la última planta tenía una terraza muy mona con su mesa y sillas desde la que se veía parte de la piscina y una pequeña cascada situada en uno de los restaurantes. Recomendable en mi experiencia, no sé como serían las otras habitaciones pero algunas de ellas dicen estar diseñadas por Victorio & Lucchino.
No, la verdad es que no tenía ningún fallo excepto la lejanía del centro y eso no se puede mejorar,ya que si está bien comunicado por la parada de taxis.
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Escapada corta,
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