Nuestra experiencia en este hotel ha sido malísima. Hemos ido para el Pilar y la verdad es que nos han estropeado el puente y las mini vacaciones. Somos una pareja joven con dos niños (uno de ellos con 40 días). Hemos viajado con nuestros padres también, por lo que hemos ocupado tres habitaciones. Primero, por teléfono te dicen un precio de las habitaciones, en Internet viene otro distinto y luego, confiados que van a respetar el precio que te dicen, a la hora de pagar lo suben indiscriminadamente. No os fiéis, es una vergüenza. Ahí no queda todo. Os cuento la Odisea:
El garaje está bastante lejos del hotel. No es del hotel sino que disponen de unas plazas pero está bastante retirado. Eso sí, nos acompañó el único empleado amable de este hotel, el Sr. Serafín que, la verdad, se portó genial. Pero es muy incómodo que si está lloviendo (como fue el caso) te empapas con las maletas y los carritos de los niños, ya una vez en el hotel. Las habitaciones que nos dieron no tenían cama de matrimonio, sino dos camas y una habitación que, para ser doble, era muy pequeña e incómoda, estaba muy sucia. El baño daba asco, la bañera tenía unos focos de infección en las esquinas que estaban negros, la silicona de unión de la bañera a la pared estaba cuarteada y en medio había suciedad negra. El sumidero estaba lleno de pelos y negro (tengo fotos). Y lo peor, las cunas de los niños. La de mi hijo pequeño estaba llena de orín, las rejillas de los laterales de la cuna rotos y manchados con cercos oscuros, no tenían sábanas de cuna y pusieron sábanas de adulto dobladas y la manta no muy limpia. La cuna de mi otro hijo en las mismas condiciones pero con una almohada que olía bastante mal. Al sacarla, me encontré que no era tal almohada sino un cojín de asiento de sillas manchado y maloliente. En fin, un desastre.
El día del Pilar era el cumpleaños de mi madre y fuimos a reservar mesa en el mismo restaurante del hotel. Nos obligaron a estar sentados en la mesa a las 13.00h porque decían que si no, no nos servían, cuando las comidas son hasta las 15.00h. Nos pusieron en una mesa hecha con dos mesas de diferente altura, por lo que los platos estaban inclinados. Estábamos al lado de la cocina por lo que era muy incómodo el ir y venir de los camareros por nuestra chepa con los dos carritos de los niños incluidos.
Ahí no queda todo. Vino el maitre o dueño (no sé quién es quién es pero es un chico joven) y me dice que si no me importa que se sienten a nuestra mesa unas personas. Le digo que sí me importa porque íbamos a celebrar el cumpleaños de mi madre y no me apetecía compartir la mesa, además de que no me parece ni medio normal. Me puso mala cara y nos dio una hoja fatalmente fotocopiada con el menú especial del día del Pilar. Mirad, vergonzoso. Era el mismo menú de todos los días del hotel porque llevábamos ya dos días comiendo lo mismo. El precio del menú eran 18 euros más iva (y no es nada del otro mundo). Pero ese día, por el mismo menú, eran 32 euros más iva; es decir, un atraco a mano armada y encima bordes y prepotentes.
Las sillas en las que estábamos sentados eran de rejilla con un montón de mugre, así que nos levantamos, nos fuimos y por supuesto formulé las correspondientes reclamaciones a consumo y sanidad. Volveré a Zaragoza porque es preciosa pero nunca más a este hotel, vergonzoso y cutre.
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»Formo parte del personal del hotel y quiero responder