El Ritz es un impresionante hotel de primera categoría situado en la céntrica zona londinense de West End, a unos pasos del Palacio de Buckingham y de Piccadilly Circus. Este fantástico establecimiento es el sueño de cualquier cliente que desee disfrutar de un servicio exquisito y unas instalaciones con el mejor gusto y elegancia. Sus 133 habitaciones lucen toda clase de detalles que son prueba de la calidad del hotel, como muebles de estilo Luis XVI, escritorios con piel eduardiana, lámparas de cristales, chimeneas de mármol y cabeceras de cama con tapicería de seda. Además, tienen modernas comodidades, como Internet de alta velocidad, televisión por satélite y reproductor de vídeo, entre otras. En todas hay un amplio baño de mármol de estilo italiano con albornoz, zapatillas, toalleros calefactores y numerosos artículos de diseño. Desde 1906 el Ritz ha sido el hotel más destacado de la zona de Piccadilly. Antiguamente fue un castillo francés, por lo que en la actualidad su interior conserva una decoración del estilo de la época, como las columnas jónicas y muebles de la Belle Époque. Los clientes podrán disfrutar de una taza de té en el encantador Palm Court, saborear los exquisitos platos del extravagante Ritz Restaurant, donde nada menos que la propia Reina de Inglaterra celebró en 2002 la fiesta privada del Jubileo Dorado por sus 50 años de reinado, o relajarse con una bebida en el bar Rivoli, de estilo Art Déco. En estos tres lugares se exige que los caballeros vistan con chaqueta y corbata. La prioridad del Ritz es sin duda la calidad de su servicio, por lo que cada habitación cuenta con dos miembros del personal. Entre las muchas instalaciones del hotel podrá contar con el centro de fitness, abierto desde primera hora de la mañana hasta la tarde. Además, hay diversos servicios empresariales incluidos, como el de ordenadores con acceso a Internet, disponibles las 24 horas. El hotel posee su propio salón de belleza tanto para damas como para caballeros, así como una joyería. Otra de las grandes ventajas de este hotel de lujo es su inmejorable ubicación puesto que está cerca los puntos más céntricos de la ciudad, como Bond Street, Oxford Circus, la catedral de Westminster y el Knightsbridge, todos a menos de 800 metros.