El hotel se levanta sobre las ruinas de una fortaleza del s. XIII. Rodeado por 5.000 m² de jardines privados y tranquilidad, este magnífico hotel situado a las afueras de Praga ofrece un alojamiento de lujo. Su aspecto actual se lo debe al Barón Schlosser de Viena, quien lo reconstruyó en 1840 en estilo Windsor. El exuberante jardín en el que está inmerso, con 3 estanques con truchas y carpas, aporta paz y aislamiento. En los meses de verano, la terraza se convierte en el lugar perfecto para disfrutar de un aperitivo, un cóctel o una pausa para el café. Muy recomendable para las estancias de negocios, ya que está totalmente equipado para acoger reuniones y conferencias y cuenta con buenos accesos a las principales carreteras